Blood Freak. La noche en que los pavos tomaron su venganza

Si fumas marihuana, no comas pavo genéticamente modificado. Esta es la mejor conclusión a la que uno puede llegar tras visionar “Blood Freak” (“Fenómenos Sangrientos” en español, aunque la copia que yo tengo está en inglés) producción 1972 dirigida por Brad F. Grinter, (autor de la también zetosa “Flesh Feast”, en la que un grupo de nazis intentaban resucitar el cuerpo inerte de Hitler) y producida por un grupo cristiano conservador que pretendía hacer ver a los jóvenes de la década los peligros de estas sustancias alucinógenas. Lo grande del asunto es que para ello recurrieron a una producción de terror en clave de gore en la línea de Herchell Gordon Lewis(pero muchísimo más chapucero), y en donde a grandes rasgos, un tipo, Herchell(coincidencia con el anteriormente nombrado, supongo) será tentado a drogarse y tener sexo ilícito y como estos pecados lo llevarán a mutar en hombre pavo sembrando el terror en el vecindario. ¿Cómo ocurrirá esto? Sigan leyendo, todo tiene su explicación ….. o no.

La película comienza con el director de la misma, Grinter, que a modo de narrador cortará la historia de vez en cuando para contarnos memeces sobre la moral, la religión y los peligros de tomar determinadas sustancias al mismo tiempo que él se fuma pitillo tras pitillo. Quizá, sólo quizá, debieron haber escogido para estas secuencias a otro tipo mejor parecido y no con esa pinta de putero y darse a los excesos como Grinter. Tras ello tenemos a nuestro aún recatado héroe, Herchell, el cual, como si de un “Easy Rider” de serie Z se tratase, va no sabemos a dónde en su moto mientras suena rock de fondo. Con las letras de crédito aún sangrantes en la pantalla se nos muestra como conoce a Ángel, a la que acompaña a su casa tras ¿tener problemas con el coche? No sé, la verdad es que no se nos explica mucho, simplemente se va con ella.

 

Una vez en casa de Ángel se encuentran con un grupo de gente entre los que también está Ann, hermana de Ángel. Ángel pasa por ser la hermana mojigata y recatada, no fuma, lee la biblia y y es fan de “Crepúsculo”; por otro lado, Ann es la hermana malota, fuma, suelta tacos, es sexualmente desinhibida y lee “casadegloriaexploitation”. Ángel explicará a Herchell que su hermana y sus amigos están fumando porros y tomando sustancias ilegales, algo que ella nunca ha tomado, y Herchell, como él mismo reconoce, tampoco ha experimentado nunca. Pero claro, un tipo así de ¿apuesto?, tan recatado, modosito pero a la vez rebelde, no podía pasar desapercibido a Ann, de modo que ésta empezará a insinuársele mientras le incita a probar un porro, negándose éste como ya esperábamos, para acto seguido, ponerse a leer y discutir sobre diversos pasajes de la Biblia con Ángel. Menudo planazo oiga.

Tras que Grinter, el director y narrador de la historia, vuelva a aparecer en pantalla dándonos consejos morales entre cigarro y cigarro, conoceremos al padre de Ángel, el cual parece que tampoco es que se preocupe demasiado por el hecho de que su otra hija se pase las tardes en casa fumando porros con sus colegas. Nos enteramos también que Herchell ha combatido en Vietnam y que de vuelta a EEUU no tiene trabajo, ante lo cual el padre de Ángel, que es un  cacho de pan el hombre, le ofrece trabajo en un granja de pavos de unos amigos. Herchell no sólo acepta, sino que se queda en casa de esta gente que acaba de conocer el tío gorrón.

 

Ya que está allí, como buen tipo que es, decide echar una mano en las labores del hogar. Lo encontramos entonces arreglando algo en la piscina. Ann aparece en bikini (zorra) y se planta a su lado incitándole a fumar. Herchel al final acabará accediendo tras que ésta cuestione su hombría, de modo que ya tenemos a Herchell colocado y a Ann aprovechando para acostarse con él. En fin, que a la mañana siguiente Herchell se levanta para ir a la granja de pavos, en donde conocerá a los dos científicos que se encargan de realizar experimentos con los pavos. Según ellos los están alimentando con alimentos modificados, transgénicos vamos, y necesitan a alguien que, no sólo los alimente y tal, sino que pruebe alguno de los especímenes para comprobar que todo marcha bien. ¿Qué podría salir mal?

¿Y qué pasó con lo del porro? Pues que ahora tenemos a Herchell que tras volver del trabajo regresa con un pedazo mono increíblemente sobreactuado. Recordemos que sólo se ha fumado un porro. En fin, yo nunca me he fumado un porro, ni siquiera fumo tabaco normal, pero vamos, que por un porro esporádico está claro que uno no se agarra uno un síndrome de abstinencia como aquí el amigo. Ann se lo encuentra en semejante estado y su colega, que es el que le pasa el tema, aplacará las ansias drogadictas de nuestro otrora incorruptible protagonista.

 

Y como ya todos sabemos, mezclar drogas con pavos mutantes nunca da buenos resultados. Como parte del experimento Herchell se comerá él sólo un pavo asado (de forma un poco guarra por cierto, con las manos en plan hombre de las cavernas pese a que tiene los cubiertos delante, cosas de la droga suponemos), tras lo cual caerá desmayado y siendo mutado al despertarse en un terrible ¡HOMBRE PAVO MUTANTE DROGADICTO! Y todos pensaréis, vale, pero un hombre pavo, en fin, que va a hacer, ¿picarme? Jaja, pero olvidáis que es ley que cualquier cosa mutada con un ser humano multiplica sus fuerzas de forma inversamente proporcional a como quede de feo, y este lo es y mucho.

 

Así las cosas, Herchell, que desde ahora sólo emitirá sonidos de pavo, se dirigirá a casa de Ann, comunicándole (escribiéndolo en un papel) lo que le ha pasado. Ann, muestra lógicas  reticencias iniciales: “que pasaría si te quedases así para siempre, si nos casásemos, que clase de vida tendríamos juntos?” Lo cierto es que la idea en sí ya mola bastante. Me imagino a estos dos en plan sitcom norteamericana, con estos dos casados en el episodio especial de acción de gracias con Herchell huyendo de los molestos hijos de sus vecinos los McMahon que lo quieren cocinar para tan celebrado día. En fin que al final la Ann cederá ante el encanto pavil y acaban fornicando de nuevo. Sí, habéis leído bien.

Y aquí comienza el festival del terror. Como ya dijimos Herchell es un hombre pavo mutante y con mono. Y la única forma de calmar esta adicción (nunca sabremos el porqué) es bebiendo sangre, de modo que se pone a ello y una sucesión de muertes comienzan a acaecer. La primera en caer es una tipa a la que Herchell le rebana el pescuezo en busca del líquido rojo mientras otra que andaba por ahí se queda mirando mientras de fondo reproducen hasta 11 veces consecutivas el mismo grito grabado que se interrumpe y comienza de nuevo en bucle y al que nos acostumbraremos irremediablemente al ser reproducido cada vez que una víctima femenina muera, aunque ya esté muerta y con los labios cerrados, no importa, todo sea para incrementar la sensación de terror. Como cabría esperar todas las muertes son patéticas (con varios gritos en bucle siempre), pero si hay una que sobresalga sobre el resto es la de un pobre viejo que pasaba por allí y que intentará ser vengado por otro hombre (¿o mujer gordita?) sorprendentemente ágil y que no sabemos quién es. Aquí podéis apreciar tamaña obra de arte interpretativa:

Con semejante alboroto en el vecindario, los amigos porretas de Ann deciden que hay que acabar con el asunto, de modo que buscarán a Herchell y, acompañados de la ejecución de un pavo real para dar mayor dramatismo, acabarán con el pavo drogata mientras que vemos como un montón de manos sudorosas se zampan a un pavo asado ¡¡¿¿??!!

 

¿Y acaba así la cosa? Claro que no, pero el final me lo callo por si alguien quiere ver la peli para no destrozarle el desenlace. Y tras todo, el director que vuelve a aparecer de nuevo (dejé de enumerarlas hace rato, pero ha ido cortando la acción en varias ocasiones) más enfermo y patético que nunca, y es que el tipo, que está mirando su mesa para leer el guión de forma escandalosamente descarada y sin disimular lo más mínimo, le da un ataque de tos de tanto tabaco, y el tío sigue ahí, leyendo el papelucho sin cortar la escena para repetirla ni nada. Patético. ¿Y qué pasó con Ángel, la hermana de Ann? Pues que Herchell pasa de ella como de la mierda.

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Acerca de tetsuo_oli

Ermitaño y uraño personajillo que disfruta buscando, encontrando e indagando sobre basurilla variada.

Publicado el octubre 27, 2012 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Dioses, tiene pinta de ser tan bazófica que me entran unas ganas irreprimibles de verla xDDDD

  2. Ayer, creo que le descubrí el “sentido” a la peli. Tener el mono, en inglés, se dice “to have a cold-turkey”. Eso no explica la muerte del viejo.

  3. Sí ya sabía que se decía así, aunque la verdad es que ni se me pasó por la cabeza al ver la peli. Te apunto un positivo 🙂

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