Un repaso a las Conanexploitations y pelis varias de bárbaros

A comienzos de los años 80, como todos sabemos, John Millius estrenaba el largometraje de “Conan el Bárbaro”, y con ello, la fiebre por el cine de bárbaros en tierras lejanas y pretéritas dominadas por musculosos héroes, jamonas en trajes minúsculos y poderosos brujos. Personalmente, la conanexploitation siempre ha sido uno de mis géneros preferidos, por lo que siempre he buscado ansioso nuevos productos ambientados en mundos antiguos pseudomíticos.

A lo largo de los 80, y desde entonces hasta ahora (aunque con mucha menos intensidad) han ido surgiendo diversos subproductos de serie B y Z que se aprovecharon del tirón que tenía el héroe cimerio. Y lo cierto es que en realidad tampoco podemos hablar de un género estrictamente novedoso, no siendo más que una remodelación de las clásicas películas del género péplum que tuvieron su momento cumbre en los 60 decayendo poco después hasta casi el olvido.

Tras el éxito de la peli de chuache, llegaría su segunda parte para explotar el filón, “Conan the Destroyer”, con más bichos, pero claramente inferior a la primera, acercándose peligrosamente al cine de serie B. Ante la falta de presupuesto y de acuerdos para una (aún esperada) Conan Rey, la industria de Hollywood no podía demorarse demasiado en sacar un nuevo producto relacionado con el género y a la vez aprovechar al ya conocido por entonces chuache, de modo que cambiaron a Conan por Red Sonja y a chuache le inventaron un remiendo del cimero en la figura de Kalidor, lanzando la conocida en nuestro país como “El Guerrero Rojo”. También a la sombra del cimerio surgieron producciones con presupuesto como “El señor de las bestias” y sus secuelas, ya de bajo presupuesto. Ralph Bakshi aprovechó para sacar adelante la increíble “Tygra: Fuego y Hielo”. Pero es sobre todo en el cine de bajo presupuesto donde más se llegó a aprovechar el tirón que tenía el cine de bárbaros.

Como no podía ser de otra manera, son los italianos quienes mejor y más profusamente aprovecharon el tirón, como ya hicieran en su tiempo con el péplum. De aquí salieron muchas de las copias más conocidas hoy en día. Casi al mismo tiempo que la original de Conan, Joe D´Amato parió su “Ator el poderoso”, la cual le daría para una saga de hasta cuatro entregas, las cuales caen progresivamente de manera estrepitosa a lo más hondo de la serie Z hasta el punto de reutilizar metraje y disfraces de “Troll 2” para la cuarta de las entregas. Ese mismo año también se estrenaría “La espada Salvaje de Krotar”, dirigida por Michelle Massimo Tarantini, en donde de nuevo el arquetipo de Conan, en este caso llamado Sangraal, deberá hacer frente a un poderoso hechicero y vengar la muerte de sus paisanos tras que éstos fueran masacrados cuando el propio Sangraal era sólo un niño. Muy parecida en cuanto a calidad es “Gunan el Guerrero” del mismo año, y que incluso llegó a proyectarse antes de la propia peli de Millius

Pero si tuviera que resaltar una  producción de esta temática de este año sin duda me quedaría con la que aquí se llamó (de forma absurda) “Cromwell el rey de los bárbaros”, de Albert Pyum, director de otras joyas como “Sueños Radiactivos”, “Alien from L.A”, “Dollman”, etc. En esta ocasión se nos cambia al musculado héroe por un tipo físicamente normalucho más en la línea de lo que sería un mercenario. El resto como siempre, héroe que masacran su familia en el pasado y que se debe enfrentar a un malvado brujo de increíbles poderes. Al final de la peli se promete una futura secuela que no llegaría hasta veinte años después protagonizada esta vez por Kevin Sorbo (el Hércules de la serie de televisión).

La cosa parece que funcionó bien, por lo que otros directores italianos se lanzaron a producir más de estos productos. Margeritti lanzó “Yor: el cazador que vino del futuro” al año siguiente, un compendio de lo que en su origen sería una serie de televisión basado en un cómic italiano de los 70. En este caso, además, el ambiente propio de los bárbaros sería mezclado sorprendentemente con el del también popular “Star Wars”. El propio Margeritti volvería de nuevo a acercarse al género, esta vez mezclado y recuperando el género de aventuras de los 70 con la peli de “Simbad, el rey de los mares” de 1989 de Lou Ferrigno, el cual también protagonizó en el 1983 “El desafío de Hércules” de Luigi Cozzi, en una mezcla de conanexploitation y peplum de los 60.

Yor no sería el único caso en el que se mezclaría el género con los viajes en el tiempo, y en 1987 se volvería a repetir en “Gor”, en la que un tipo viaja a un pasado remoto en donde abundan monstruos y tribus de bárbaras, poderosos guerreros y todo lo que ya sabemos, justo al contrario de lo que sucedería en la segunda parte de “El señor de las bestias” quien es éste el que viaja al presente.

También en España nos subimos al carro, y del 1983 datan dos producciones relativamente conocidas dentro de la serie Z del género. En “Hundra”, dirigida por un italo-americano,  Matt Cimber, cambiamos al héroe musculado por una “bárbara”, lo que veremos repetido en las dos posteriores entregas de 1985 de “Barbarian Queen” pero mucho más exagerado, con más tetas, más peleas, más piel aceitosa, vamos, lo que los consumidores de estos productos y lectores del blog exigen en estas producciones. La otra producción patria del año sería al zetosa “Tunka el Guerrero”, dirigida y protagonizada por Joaquín Gómez Saínz, y que resultaría un auténtico desbarajuste de guión, dirección y medios en lo que más parece una partida de rol en vivo que otra cosa.

El éxito del género fue poco a poco derivando a películas de fantasía con héroes que no necesariamente debían poseer bíceps como melones, de modo que las productoras fueron mezclando héroes más encaminados al pícaro o al mercenario que al bárbaro clásico, pero con la ambientación clásica de pasados remotos en donde reina la barbarie y la magia. En este terreno nos encontramos al siempre presente en cualquier subproducto zetoso, David Carradine, que protagonizará en 1984 “The Warrior and the Sorceress”, producto de muy escaso presupuesto que aprovecha el nombre del actor proporcionándole un papel para su lucimiento con el único fin de destacar y atraer a la audiencia con un actor conocido como protagonista.

Roger Corman tampoco querrá perderse su parte del pastel, de modo que bajo su producción se rodará en Argentina la que terminará siendo tetralogía de “Deathstalker” (¡con portadas de Boris Vallejo!), la cual nos narra las andanzas de esta especie de picaro-mercenario, siempre distinto en cada película, por la clásica ambientación que ya conocemos. Lo cierto es que la cosa no salió del todo mal, especialmente destacando la primera y segunda parte, decayendo mucho luego. Por cierto que la primera entrega la aprovecharon a base de bien, y es que las escenas de esta peli luego fueron aprovechadas para colarlas en las secuelas y en otra saga de fantasía zetosa, “Los hechiceros del reino perdido”, del año 85 y también rodada en Argentina.

Para estas fechas estaba claro que el género ya estaba más que asentado y que ofrecía ganancias casi seguro. Como muestra, la primera parte de “Deathstalker”, antes comentada, tuvo un presupuesto de entorno a los 450.000 dólares, estimándose una recaudación en USA cercanos a los ¡12 millones de dólares!, casi nada. Es por ello que aprovechando el tirón, muchas pelis que no tenían que ver con el género se les colocaba alguna referencia en el título, como en “Los nuevos bárbaros” de Castellari, que no tiene nada que ver con los bárbaros sino que se trata de una peli más en la línea de “Mad Max”, otro de los géneros más explotados de la época, o la citada en un párrafo anterior de “Cromwell el rey de los bárbaros” (“Sword and Sorceress” en el original)

A finales de los 80, concretamente en el año 87, Ruggero Deodato rodará, para mí, una de las más divertidas exploitatios de barbaros, “Los Barbaros”, así, a secas. Deodato es recordado fundamentalmente por rodar la polémica “Holocausto Caníbal”, la cual puso de moda el género mondo de caníbales, pese a no ser ni de le lejos la primera del género ni tampoco la única en la que se presenciaban escenas de ese tipo. Para el que no la haya visto, aparte de las escenas sangrientas, en la peli se ve como matan diversos animales, esto si de forma real, exigencia que el propio Deodato ya ha comentado en alguna ocasión que fue una exigencia de la productora para la venta del producto en tierras orientales. Lo cierto es que si uno tiene presente esta cinta, cuando ve una producción como “Los Barbaros” no puede más que sorprenderse de que estemos hablando del mismo artífice. Supongo que Ruggero pensó que como había muchas pelis de bárbaros, él debía dar el doble que éstas, y lo hizo, dos gemelos bárbaros hipermusculados que no son capaces de juntar los brazos al cuerpo sin que sus bíceps lo impidan. Todo en la película es destacable, de modo que si queréis iniciaros en la materia os recomiendo encarecidamente esta para empezar.

Llegados a los 90 la moda de las pelis de bárbaros toca su fin, y pese a que siguieron produciéndose secuelas de sagas anteriormente comentadas y productos nuevos, lo cierto es que el género no daba más de sí, con producciones mediocres y autoparódicas como la propia de la TromaUna ninfómana bárbara en el infierno de los dinosaurios”.

Pero como ya se sabe, no sólo de cine occidental vive el cinefago. Ampliamos el horizonte y la moda del cine de bárbaros también debía llegar a tierras más lejanas. En Turquía tuvieron su propio producto en la figura de “Altar”, héroe nacional del cómic como Tarkan, pero que como se rodó en los 80 se vio más influido por la estética Conan que el personaje de Tarkal Tibet. En Idonesia, por otro lado, mezclaron las artes marciales con el ambiente bárbaro y mítico de estética “howardiana” en “The Devil Sword”, aprovechándose de la fama en aquellos lares de su principal actor, Barry Prima.

Pese a todo, y tras decaer a inicios de los 90, el cine de bárbaros no ha muerto, y aún han ido saliendo productos relacionados con el género en mayor o menor medida. En el 97 se intentó llevar de nuevo el género al mainstream de forma fallida con “Kull el Conquistador”, resultando finalmente un film más o menos entretenido pero en la línea de la serie de Hércules o Xena; no en vano el actor que daba vida a Kull (ascendente de Conan) es el propio Kevin Sorbo. También Kevin Sorbo protagonizará, como ya se dijo, la continuación (muy tardía) de Cromwell en “Tales of Ancient Empire” ya en 2010. A la sombra precisamente de Xena y Hércules se intentaría lanzar también la serie Conan the Adventurer, que sólo duró 22 episodios siendo un fracaso. También los hindúes se han apuntado al carro, tal vez por el intento de renacer el género recientemente con la nueva versión de Conan, produciendo la reciente “Ramaa the Saviour”, en donde hace acto de aparición el Gran Kalí.

Me dejo varias en el tintero, y desde luego seguro que hay muchas que aún no he visto, pero que seguro irán cayendo poco a poco casi seguro, y es que si algo bueno tiene el cine de bajo presupuesto es que, por mucho que veas, siempre hay algo más que aún no has visto.

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Acerca de tetsuo_oli

Ermitaño y uraño personajillo que disfruta buscando, encontrando e indagando sobre basurilla variada.

Publicado el octubre 2, 2012 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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