Archivos Mensuales: octubre 2012

Blood Freak. La noche en que los pavos tomaron su venganza

Si fumas marihuana, no comas pavo genéticamente modificado. Esta es la mejor conclusión a la que uno puede llegar tras visionar “Blood Freak” (“Fenómenos Sangrientos” en español, aunque la copia que yo tengo está en inglés) producción 1972 dirigida por Brad F. Grinter, (autor de la también zetosa “Flesh Feast”, en la que un grupo de nazis intentaban resucitar el cuerpo inerte de Hitler) y producida por un grupo cristiano conservador que pretendía hacer ver a los jóvenes de la década los peligros de estas sustancias alucinógenas. Lo grande del asunto es que para ello recurrieron a una producción de terror en clave de gore en la línea de Herchell Gordon Lewis(pero muchísimo más chapucero), y en donde a grandes rasgos, un tipo, Herchell(coincidencia con el anteriormente nombrado, supongo) será tentado a drogarse y tener sexo ilícito y como estos pecados lo llevarán a mutar en hombre pavo sembrando el terror en el vecindario. ¿Cómo ocurrirá esto? Sigan leyendo, todo tiene su explicación ….. o no.

La película comienza con el director de la misma, Grinter, que a modo de narrador cortará la historia de vez en cuando para contarnos memeces sobre la moral, la religión y los peligros de tomar determinadas sustancias al mismo tiempo que él se fuma pitillo tras pitillo. Quizá, sólo quizá, debieron haber escogido para estas secuencias a otro tipo mejor parecido y no con esa pinta de putero y darse a los excesos como Grinter. Tras ello tenemos a nuestro aún recatado héroe, Herchell, el cual, como si de un “Easy Rider” de serie Z se tratase, va no sabemos a dónde en su moto mientras suena rock de fondo. Con las letras de crédito aún sangrantes en la pantalla se nos muestra como conoce a Ángel, a la que acompaña a su casa tras ¿tener problemas con el coche? No sé, la verdad es que no se nos explica mucho, simplemente se va con ella.

 

Una vez en casa de Ángel se encuentran con un grupo de gente entre los que también está Ann, hermana de Ángel. Ángel pasa por ser la hermana mojigata y recatada, no fuma, lee la biblia y y es fan de “Crepúsculo”; por otro lado, Ann es la hermana malota, fuma, suelta tacos, es sexualmente desinhibida y lee “casadegloriaexploitation”. Ángel explicará a Herchell que su hermana y sus amigos están fumando porros y tomando sustancias ilegales, algo que ella nunca ha tomado, y Herchell, como él mismo reconoce, tampoco ha experimentado nunca. Pero claro, un tipo así de ¿apuesto?, tan recatado, modosito pero a la vez rebelde, no podía pasar desapercibido a Ann, de modo que ésta empezará a insinuársele mientras le incita a probar un porro, negándose éste como ya esperábamos, para acto seguido, ponerse a leer y discutir sobre diversos pasajes de la Biblia con Ángel. Menudo planazo oiga.

Tras que Grinter, el director y narrador de la historia, vuelva a aparecer en pantalla dándonos consejos morales entre cigarro y cigarro, conoceremos al padre de Ángel, el cual parece que tampoco es que se preocupe demasiado por el hecho de que su otra hija se pase las tardes en casa fumando porros con sus colegas. Nos enteramos también que Herchell ha combatido en Vietnam y que de vuelta a EEUU no tiene trabajo, ante lo cual el padre de Ángel, que es un  cacho de pan el hombre, le ofrece trabajo en un granja de pavos de unos amigos. Herchell no sólo acepta, sino que se queda en casa de esta gente que acaba de conocer el tío gorrón.

 

Ya que está allí, como buen tipo que es, decide echar una mano en las labores del hogar. Lo encontramos entonces arreglando algo en la piscina. Ann aparece en bikini (zorra) y se planta a su lado incitándole a fumar. Herchel al final acabará accediendo tras que ésta cuestione su hombría, de modo que ya tenemos a Herchell colocado y a Ann aprovechando para acostarse con él. En fin, que a la mañana siguiente Herchell se levanta para ir a la granja de pavos, en donde conocerá a los dos científicos que se encargan de realizar experimentos con los pavos. Según ellos los están alimentando con alimentos modificados, transgénicos vamos, y necesitan a alguien que, no sólo los alimente y tal, sino que pruebe alguno de los especímenes para comprobar que todo marcha bien. ¿Qué podría salir mal?

¿Y qué pasó con lo del porro? Pues que ahora tenemos a Herchell que tras volver del trabajo regresa con un pedazo mono increíblemente sobreactuado. Recordemos que sólo se ha fumado un porro. En fin, yo nunca me he fumado un porro, ni siquiera fumo tabaco normal, pero vamos, que por un porro esporádico está claro que uno no se agarra uno un síndrome de abstinencia como aquí el amigo. Ann se lo encuentra en semejante estado y su colega, que es el que le pasa el tema, aplacará las ansias drogadictas de nuestro otrora incorruptible protagonista.

 

Y como ya todos sabemos, mezclar drogas con pavos mutantes nunca da buenos resultados. Como parte del experimento Herchell se comerá él sólo un pavo asado (de forma un poco guarra por cierto, con las manos en plan hombre de las cavernas pese a que tiene los cubiertos delante, cosas de la droga suponemos), tras lo cual caerá desmayado y siendo mutado al despertarse en un terrible ¡HOMBRE PAVO MUTANTE DROGADICTO! Y todos pensaréis, vale, pero un hombre pavo, en fin, que va a hacer, ¿picarme? Jaja, pero olvidáis que es ley que cualquier cosa mutada con un ser humano multiplica sus fuerzas de forma inversamente proporcional a como quede de feo, y este lo es y mucho.

 

Así las cosas, Herchell, que desde ahora sólo emitirá sonidos de pavo, se dirigirá a casa de Ann, comunicándole (escribiéndolo en un papel) lo que le ha pasado. Ann, muestra lógicas  reticencias iniciales: “que pasaría si te quedases así para siempre, si nos casásemos, que clase de vida tendríamos juntos?” Lo cierto es que la idea en sí ya mola bastante. Me imagino a estos dos en plan sitcom norteamericana, con estos dos casados en el episodio especial de acción de gracias con Herchell huyendo de los molestos hijos de sus vecinos los McMahon que lo quieren cocinar para tan celebrado día. En fin que al final la Ann cederá ante el encanto pavil y acaban fornicando de nuevo. Sí, habéis leído bien.

Y aquí comienza el festival del terror. Como ya dijimos Herchell es un hombre pavo mutante y con mono. Y la única forma de calmar esta adicción (nunca sabremos el porqué) es bebiendo sangre, de modo que se pone a ello y una sucesión de muertes comienzan a acaecer. La primera en caer es una tipa a la que Herchell le rebana el pescuezo en busca del líquido rojo mientras otra que andaba por ahí se queda mirando mientras de fondo reproducen hasta 11 veces consecutivas el mismo grito grabado que se interrumpe y comienza de nuevo en bucle y al que nos acostumbraremos irremediablemente al ser reproducido cada vez que una víctima femenina muera, aunque ya esté muerta y con los labios cerrados, no importa, todo sea para incrementar la sensación de terror. Como cabría esperar todas las muertes son patéticas (con varios gritos en bucle siempre), pero si hay una que sobresalga sobre el resto es la de un pobre viejo que pasaba por allí y que intentará ser vengado por otro hombre (¿o mujer gordita?) sorprendentemente ágil y que no sabemos quién es. Aquí podéis apreciar tamaña obra de arte interpretativa:

Con semejante alboroto en el vecindario, los amigos porretas de Ann deciden que hay que acabar con el asunto, de modo que buscarán a Herchell y, acompañados de la ejecución de un pavo real para dar mayor dramatismo, acabarán con el pavo drogata mientras que vemos como un montón de manos sudorosas se zampan a un pavo asado ¡¡¿¿??!!

 

¿Y acaba así la cosa? Claro que no, pero el final me lo callo por si alguien quiere ver la peli para no destrozarle el desenlace. Y tras todo, el director que vuelve a aparecer de nuevo (dejé de enumerarlas hace rato, pero ha ido cortando la acción en varias ocasiones) más enfermo y patético que nunca, y es que el tipo, que está mirando su mesa para leer el guión de forma escandalosamente descarada y sin disimular lo más mínimo, le da un ataque de tos de tanto tabaco, y el tío sigue ahí, leyendo el papelucho sin cortar la escena para repetirla ni nada. Patético. ¿Y qué pasó con Ángel, la hermana de Ann? Pues que Herchell pasa de ella como de la mierda.

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Los Bárbaros (The Barbarian Brothers)

Director: Ruggero Deodato

Año: 1987

Nacionalidad: Italia

Los Bárbaros es una peli de serie B que aprovecha el tirón en la época de este tipo de productos tan de moda entonces destacando como una de las más divertidas copias de Conan que se llegaron a rodar en la década protagonizada por los hermanos Peter y David Paul, dos mostrencos con el cuerpo de los antiguos Masters del Universo que apenas pueden cerrar los brazos sin que sus bíceps se lo impidan. Como ya he hecho referencia a esta película en otras dos ocasiones, la primera aquí, y la segunda aquí, pasaremos directamente a repasar tamaña obra de arte de la exploitation intaliana de bárbaros.

Estamos, como no podía ser de otra manera, en un pasado remoto y oscuro, la anarquía reina por todos lados, grupos de gentes deambulan de un lado a otro sin saber muy bien porqué, entre ellos el grupo de los Raknakis, algo así como una especie de Circo del Sol pero sin venderte merchandising a la entrada. El caso es que los Raknakis adoptaron a dos niños y una niña hace un tiempo. No hace falta que diga que serán los protagonistas de la historia más adelante. También se nos dice que el grupo posee un rubí especial muy importante que más adelante deberán recuperar pero que al final no sirve para nada.

Nuestro estrambótico grupo de perroflautas va por ahí haciendo malabares hasta que son atacados sin razón aparente. Los Raknakis, claro está, se defenderán, y a punto están incluso de vencer al grupo que los ataca, pero son apresados y obligados a detener sus caravanas en un estrecho. El malo de la peli hace aparición, Kadar, interpretado por el habitual en papeles de villanos Richard Lynch, que se encapricha con la reina de lo Raknakis, Canary (¿se llama canario?), la cual prometerá hacer lo que el malo quiera con tal de que le perdone la vida a los niños adoptados que como estaban algo hambrientos le acaban de arrancar dos dedos de la mano de un mordisco. Kadar no parece tan malo, de modo que no sólo perdona la vida los gemelos, prometiendo que ni él ni sus secuaces les darán muerte, sino que parece que pasa del resto de los Raknakis que según se da a entender se piran y siguen su camino.

Una vez en la fortaleza, una bruja con un donut en la cabeza incita a Kadar a matar a los gemelos, pero éste es fiel a su palabra, de modo que sólo serán recluidos en una especie de minas en las que, separados, serán castigados con unos tipos con cascos distintos a las órdenes del capataz (el conocidísimo Michael Berryman), con la idea de enfrentarlos en el futuro y se maten entre ellos. Una venganza a muy largo plazo, sin duda yo no aguantaría. Como no podía ser de otra manera, los gemelos (Gore y Kutchek, tonto el uno y más tonto el otro) crecen y se hacen fuertes. Cuando digo que los gemelos crecen me refiero a que SÓLO ellos crecen, porque el resto del reparto seguirá igual, ni la reina Canary ha envejecido, ni Kadar ni los malos, ni el resto de la tribu de los Raknakis. La única explicación a esto que se nos ocurrió en la proyección era que hayan cebado a los dos niños con anabolizantes y que sólo habían pasado un par de meses. Ahora sí que todo tiene sentido.

Los dos gemelos serán finalmente enfrentados (cada uno con cascos diferentes para engañarlos), hasta que se descubren, se cargan el tinglado y salen huyendo mientras el personaje de Berryman llora la pérdida, y es que pensemos que en realidad los ha criado él y ya les ha cogido hasta cariño.

Con los gemelos crecidos y en busca de venganza, y es ahora cuando la peli arranca de verdad. Gore y Kutchek se encontrarán en el bosque a una tipa, Kara, encerrada en una jaula de madera. También resulta que los Raknakis andaban por allí, pero no reconocen a los niños, atrapándolos y amenazando con colgarlos a ellos y a la chica. Tipos amistosos, si no les caes bien a la horca. Pero claro, nuestros bárbaros no calzan músculos de acero sólo para aparentar, de modo que cuando intentan colgar a uno de ellos, éste ¡¡¡PARTE LA SOGA HINCHANDO LOS MÚSCULOS DEL CUELLO!!! ……, acto seguido, suponemos que a causa del subidón de adrenalina, lanzará uno de sus sonidos característicos, un tremendo bramido que igual sirve para expresar emoción que para seducir damiselas pechugonas y que escucharemos en repetidas ocasiones desde entonces. El otro lo sigue, claro, parte la soga que lo ata y se carga la rama del árbol en donde está atada la soga mientras su hermano sigue bramando al fondo. Está claro que los Raknakis se cagan en los calzoncillos o lo que sea que llevasen en esta época, de modo que ahora sí, aceptan que éstos son los niños perdidos de la tribu no sea que a estos dos les dé por reventar unos cuantos cráneos. Y ya que están, dejan suelta también a la chica, que se apunta al carro y se une a los dos hermanos.

En fin, que deciden salvar a su reina, en poder del Kadar, y tras una imprescindible escena de taberna buscando información y su inevitable pelea (tras echar unos poco sorprendentes pulsos con el inevitable George Eastman), los gemelos se infiltrarán en el campamento hasta dar con su reina, que se encuentra en el harem del malo. Ésta les dirá que tienen que recuperar un antiguo rubí para sin dejar muy claro el porqué, y que se encuentra en un sitio guardado por un dragón que sólo pueden vencer con unas armas legendarias. Es evidente que los gemelos dirán que sí, pero claro, ya que están allí, no van a dejar escapar la ocasión, de modo que aprovechan para chingarse a las chicas del harem…. ¡¡¡CON SU REINA DELANTE MIRÁNDO EN LA MISMA HABITACIÓN!!! No nos engañemos, esto es lo que haríamos TODOS en esta situación en una campaña de cualquier juego de rol ante la mirada de desaprobación del máster que os pide una tirada de sigilo o discreción para no llamar demasiado la atención.

Llegamos entonces a la escena del pantano, donde los personajes deberán buscar el rubí. Este escenario es un tanto confuso, y es que tanto los hermanos bárbaros como el conjunto de tropas comandadas por la bruja y nuestro malo Kadar deambulan yendo de un lado a otro sin mucho orden. Veamos. Los bárbaros llegan a una especie de tumba, en donde tras arrancar un par de brazos a unos cuantos zombis se hacen con unos trozos de armadura, una espada, un hacha y un arco para Kara (que no le vale absolutamente para nada).

Por otro lado, la bruja con el donut en la cabeza llegará hasta el rubí tras sonsacarle la información a Canary, haciéndose con él. Tras ello, en el castillo del Kadar (montado en un palé de madera aupado por varios esclavos) se levanta mucho aire, éste se enfada por estropearle el moldeador y quiere matar el viento poniéndose a pegar mandobles al aire (¿¡!?), mientras que la bruja será engullida por el dragón.

Volvemos de nuevo con los hermanos cachas, que siguen en la tumba. Subrayar que desde que llegaron se ha intentado mantener cierta tensión con una especie de monstruo que los acecha en las sombras. Pues bien, el monstruo aparece, los bárbaros ganan la iniciativa y uno de ellos le arranca la cabeza de un mandoble en el primer ataque tras sacar un crítico en 1D100. +25 puntos de experiencia para Gore. Seguimos con la campaña.

Tras unas tiradas de eventos y enfrentarse con unos cuantos esbirros llega la hora de la verdad. El dragón aparece. Sin problemas. Los bárbaros se meten en un hoyo, y tras pasar por encima el dragón, éstos le abren el estómago. Ya que está abierto en canal se meten dentro a ver que hay claro. Cosas del azar, en el colorido y discotequero interior de la bestia encuentran a la bruja del donut muerta y con ella el rubí. Con ello llegamos al fin de la partida; toca repartir PXs para seguir con la campaña.

Ya tenemos el rubí, ¿y ahora qué? Pues que los gemelos se lo dan a la chica para que lo lleve al campamento. En una escena paralela vemos como Kadar se ha llevado a la reina al pantano a ver qué pasa. No sabemos muy bien el porqué, pero a Kadar le da un yuyu y mata a Canary. Pero no pasa nada, y es que el rubí en realidad para lo que sirve es para elegir a su sucesora, de modo que en el poblado adelantan elecciones. La cosa es que la reina será aquella virgen a la que no se le caiga el rubí del ombligo, así, sin elecciones. ¿Se imaginan que hiciésemos lo mismo aquí? Sería más divertido, nos ahorraríamos las bobadas de la campaña electoral y seguiríamos teniendo un mamarracho en la Moncloa como siempre. En fin, que inesperadamente sólo hay dos vírgenes en el poblado, intuimos que por culpa de uno de los enanos que no hace más que cachondearse del hecho y alegrarse de que ninguna de ellas sea la elegida, desconcertándonos en cuanto a sus intenciones ¿es amigo o enemigo? ¿acaso es republicano? Pero sorpresa, como no quedan vírgenes prueban con la chica nueva, total por probar ….. y como todos nos imaginábamos ya, resulta que no sólo es virgen (obviemos lo obvio) sino que además el rubí la ha elegido como nueva reina. ¡Jolgorio y regocijo!

Retornamos entonces a nuestros héroes. Como el rubí resulta que al final no sirve para nada más que paran eso, se marchan a buscar al malo. Lo encuentran y tras una pelea para nada épica, uno de los gemelos se encabrona, coge al caballo del malo y lo tira al suelo tirando a Kadar al suelo. Éste saca una ballesta oculta que ¡SE LE ENCASQUETA! Menudo tipo memo, hasta ahora no ha hecho nada bien en la peli. Los otros dos no pierden el tiempo, claro, le lanzan las respectivas armas y se acabó.

Escena final con uno de los gemelos lanzando al aire su característico bramido, ante lo cual la hembra acude a la llamada del macho y se marcha con estos dos tras un patético chisto final. Y ya está letras de crédito y tema italodisco desentonando lo que no está escrito con el tono general de la peli.

Un repaso a las Conanexploitations y pelis varias de bárbaros

A comienzos de los años 80, como todos sabemos, John Millius estrenaba el largometraje de “Conan el Bárbaro”, y con ello, la fiebre por el cine de bárbaros en tierras lejanas y pretéritas dominadas por musculosos héroes, jamonas en trajes minúsculos y poderosos brujos. Personalmente, la conanexploitation siempre ha sido uno de mis géneros preferidos, por lo que siempre he buscado ansioso nuevos productos ambientados en mundos antiguos pseudomíticos.

A lo largo de los 80, y desde entonces hasta ahora (aunque con mucha menos intensidad) han ido surgiendo diversos subproductos de serie B y Z que se aprovecharon del tirón que tenía el héroe cimerio. Y lo cierto es que en realidad tampoco podemos hablar de un género estrictamente novedoso, no siendo más que una remodelación de las clásicas películas del género péplum que tuvieron su momento cumbre en los 60 decayendo poco después hasta casi el olvido.

Tras el éxito de la peli de chuache, llegaría su segunda parte para explotar el filón, “Conan the Destroyer”, con más bichos, pero claramente inferior a la primera, acercándose peligrosamente al cine de serie B. Ante la falta de presupuesto y de acuerdos para una (aún esperada) Conan Rey, la industria de Hollywood no podía demorarse demasiado en sacar un nuevo producto relacionado con el género y a la vez aprovechar al ya conocido por entonces chuache, de modo que cambiaron a Conan por Red Sonja y a chuache le inventaron un remiendo del cimero en la figura de Kalidor, lanzando la conocida en nuestro país como “El Guerrero Rojo”. También a la sombra del cimerio surgieron producciones con presupuesto como “El señor de las bestias” y sus secuelas, ya de bajo presupuesto. Ralph Bakshi aprovechó para sacar adelante la increíble “Tygra: Fuego y Hielo”. Pero es sobre todo en el cine de bajo presupuesto donde más se llegó a aprovechar el tirón que tenía el cine de bárbaros.

Como no podía ser de otra manera, son los italianos quienes mejor y más profusamente aprovecharon el tirón, como ya hicieran en su tiempo con el péplum. De aquí salieron muchas de las copias más conocidas hoy en día. Casi al mismo tiempo que la original de Conan, Joe D´Amato parió su “Ator el poderoso”, la cual le daría para una saga de hasta cuatro entregas, las cuales caen progresivamente de manera estrepitosa a lo más hondo de la serie Z hasta el punto de reutilizar metraje y disfraces de “Troll 2” para la cuarta de las entregas. Ese mismo año también se estrenaría “La espada Salvaje de Krotar”, dirigida por Michelle Massimo Tarantini, en donde de nuevo el arquetipo de Conan, en este caso llamado Sangraal, deberá hacer frente a un poderoso hechicero y vengar la muerte de sus paisanos tras que éstos fueran masacrados cuando el propio Sangraal era sólo un niño. Muy parecida en cuanto a calidad es “Gunan el Guerrero” del mismo año, y que incluso llegó a proyectarse antes de la propia peli de Millius

Pero si tuviera que resaltar una  producción de esta temática de este año sin duda me quedaría con la que aquí se llamó (de forma absurda) “Cromwell el rey de los bárbaros”, de Albert Pyum, director de otras joyas como “Sueños Radiactivos”, “Alien from L.A”, “Dollman”, etc. En esta ocasión se nos cambia al musculado héroe por un tipo físicamente normalucho más en la línea de lo que sería un mercenario. El resto como siempre, héroe que masacran su familia en el pasado y que se debe enfrentar a un malvado brujo de increíbles poderes. Al final de la peli se promete una futura secuela que no llegaría hasta veinte años después protagonizada esta vez por Kevin Sorbo (el Hércules de la serie de televisión).

La cosa parece que funcionó bien, por lo que otros directores italianos se lanzaron a producir más de estos productos. Margeritti lanzó “Yor: el cazador que vino del futuro” al año siguiente, un compendio de lo que en su origen sería una serie de televisión basado en un cómic italiano de los 70. En este caso, además, el ambiente propio de los bárbaros sería mezclado sorprendentemente con el del también popular “Star Wars”. El propio Margeritti volvería de nuevo a acercarse al género, esta vez mezclado y recuperando el género de aventuras de los 70 con la peli de “Simbad, el rey de los mares” de 1989 de Lou Ferrigno, el cual también protagonizó en el 1983 “El desafío de Hércules” de Luigi Cozzi, en una mezcla de conanexploitation y peplum de los 60.

Yor no sería el único caso en el que se mezclaría el género con los viajes en el tiempo, y en 1987 se volvería a repetir en “Gor”, en la que un tipo viaja a un pasado remoto en donde abundan monstruos y tribus de bárbaras, poderosos guerreros y todo lo que ya sabemos, justo al contrario de lo que sucedería en la segunda parte de “El señor de las bestias” quien es éste el que viaja al presente.

También en España nos subimos al carro, y del 1983 datan dos producciones relativamente conocidas dentro de la serie Z del género. En “Hundra”, dirigida por un italo-americano,  Matt Cimber, cambiamos al héroe musculado por una “bárbara”, lo que veremos repetido en las dos posteriores entregas de 1985 de “Barbarian Queen” pero mucho más exagerado, con más tetas, más peleas, más piel aceitosa, vamos, lo que los consumidores de estos productos y lectores del blog exigen en estas producciones. La otra producción patria del año sería al zetosa “Tunka el Guerrero”, dirigida y protagonizada por Joaquín Gómez Saínz, y que resultaría un auténtico desbarajuste de guión, dirección y medios en lo que más parece una partida de rol en vivo que otra cosa.

El éxito del género fue poco a poco derivando a películas de fantasía con héroes que no necesariamente debían poseer bíceps como melones, de modo que las productoras fueron mezclando héroes más encaminados al pícaro o al mercenario que al bárbaro clásico, pero con la ambientación clásica de pasados remotos en donde reina la barbarie y la magia. En este terreno nos encontramos al siempre presente en cualquier subproducto zetoso, David Carradine, que protagonizará en 1984 “The Warrior and the Sorceress”, producto de muy escaso presupuesto que aprovecha el nombre del actor proporcionándole un papel para su lucimiento con el único fin de destacar y atraer a la audiencia con un actor conocido como protagonista.

Roger Corman tampoco querrá perderse su parte del pastel, de modo que bajo su producción se rodará en Argentina la que terminará siendo tetralogía de “Deathstalker” (¡con portadas de Boris Vallejo!), la cual nos narra las andanzas de esta especie de picaro-mercenario, siempre distinto en cada película, por la clásica ambientación que ya conocemos. Lo cierto es que la cosa no salió del todo mal, especialmente destacando la primera y segunda parte, decayendo mucho luego. Por cierto que la primera entrega la aprovecharon a base de bien, y es que las escenas de esta peli luego fueron aprovechadas para colarlas en las secuelas y en otra saga de fantasía zetosa, “Los hechiceros del reino perdido”, del año 85 y también rodada en Argentina.

Para estas fechas estaba claro que el género ya estaba más que asentado y que ofrecía ganancias casi seguro. Como muestra, la primera parte de “Deathstalker”, antes comentada, tuvo un presupuesto de entorno a los 450.000 dólares, estimándose una recaudación en USA cercanos a los ¡12 millones de dólares!, casi nada. Es por ello que aprovechando el tirón, muchas pelis que no tenían que ver con el género se les colocaba alguna referencia en el título, como en “Los nuevos bárbaros” de Castellari, que no tiene nada que ver con los bárbaros sino que se trata de una peli más en la línea de “Mad Max”, otro de los géneros más explotados de la época, o la citada en un párrafo anterior de “Cromwell el rey de los bárbaros” (“Sword and Sorceress” en el original)

A finales de los 80, concretamente en el año 87, Ruggero Deodato rodará, para mí, una de las más divertidas exploitatios de barbaros, “Los Barbaros”, así, a secas. Deodato es recordado fundamentalmente por rodar la polémica “Holocausto Caníbal”, la cual puso de moda el género mondo de caníbales, pese a no ser ni de le lejos la primera del género ni tampoco la única en la que se presenciaban escenas de ese tipo. Para el que no la haya visto, aparte de las escenas sangrientas, en la peli se ve como matan diversos animales, esto si de forma real, exigencia que el propio Deodato ya ha comentado en alguna ocasión que fue una exigencia de la productora para la venta del producto en tierras orientales. Lo cierto es que si uno tiene presente esta cinta, cuando ve una producción como “Los Barbaros” no puede más que sorprenderse de que estemos hablando del mismo artífice. Supongo que Ruggero pensó que como había muchas pelis de bárbaros, él debía dar el doble que éstas, y lo hizo, dos gemelos bárbaros hipermusculados que no son capaces de juntar los brazos al cuerpo sin que sus bíceps lo impidan. Todo en la película es destacable, de modo que si queréis iniciaros en la materia os recomiendo encarecidamente esta para empezar.

Llegados a los 90 la moda de las pelis de bárbaros toca su fin, y pese a que siguieron produciéndose secuelas de sagas anteriormente comentadas y productos nuevos, lo cierto es que el género no daba más de sí, con producciones mediocres y autoparódicas como la propia de la TromaUna ninfómana bárbara en el infierno de los dinosaurios”.

Pero como ya se sabe, no sólo de cine occidental vive el cinefago. Ampliamos el horizonte y la moda del cine de bárbaros también debía llegar a tierras más lejanas. En Turquía tuvieron su propio producto en la figura de “Altar”, héroe nacional del cómic como Tarkan, pero que como se rodó en los 80 se vio más influido por la estética Conan que el personaje de Tarkal Tibet. En Idonesia, por otro lado, mezclaron las artes marciales con el ambiente bárbaro y mítico de estética “howardiana” en “The Devil Sword”, aprovechándose de la fama en aquellos lares de su principal actor, Barry Prima.

Pese a todo, y tras decaer a inicios de los 90, el cine de bárbaros no ha muerto, y aún han ido saliendo productos relacionados con el género en mayor o menor medida. En el 97 se intentó llevar de nuevo el género al mainstream de forma fallida con “Kull el Conquistador”, resultando finalmente un film más o menos entretenido pero en la línea de la serie de Hércules o Xena; no en vano el actor que daba vida a Kull (ascendente de Conan) es el propio Kevin Sorbo. También Kevin Sorbo protagonizará, como ya se dijo, la continuación (muy tardía) de Cromwell en “Tales of Ancient Empire” ya en 2010. A la sombra precisamente de Xena y Hércules se intentaría lanzar también la serie Conan the Adventurer, que sólo duró 22 episodios siendo un fracaso. También los hindúes se han apuntado al carro, tal vez por el intento de renacer el género recientemente con la nueva versión de Conan, produciendo la reciente “Ramaa the Saviour”, en donde hace acto de aparición el Gran Kalí.

Me dejo varias en el tintero, y desde luego seguro que hay muchas que aún no he visto, pero que seguro irán cayendo poco a poco casi seguro, y es que si algo bueno tiene el cine de bajo presupuesto es que, por mucho que veas, siempre hay algo más que aún no has visto.