POKE

Director: Luis Papiol Castell

Año: 1985

Nacionalidad: España

A mediados de los 80 los videoclubs estaban en auge. Las copias piratas también, de modo que muchos tuvieron que reciclar su mercancía para hacerse con copias legales si no querían ver su negocio cerrado, de modo que procuraron hacerse con cintas baratas y que diesen pasta rápida. Es en este contexto en el que hay que entender el surgimiento de “POKE”, película del año 85 dirigida por Luis Papiol Castell, natural de Tarragona, informático de profesión y director a ratos.

 

Pero lo primero es lo primero ¿qué es POKE? Con esta palabra se hace referencia a un comando en Basic que los que tenemos ya unos años usábamos en los ordenadores de 8 Bits de la época con el que se modificaba el Código Máquina de un programa determinado; algo así como los trucos de los juegos de antes en las consolas (que ahora se llaman DLCs y se cobran) pero escribiendo largas secuencias de números precedidas por este comando.

 

Pues bien, dicho esto nos encontramos con un producto amateur 100%, cuyo montaje brilla por su ausencia y que presenta quizá las peores actuaciones que mis ojos han podido contemplar nunca. Es decir, hay actuaciones malas, pésimas y tremebundas. “POKE” cruzó la frontera. No es sólo que los personajes (sobra decir que no son profesionales) no actúen bien, es que tienes que poner empeño en que te salga así de sobreactuado. Es difícil explicarlo, para actuar como los personajes de esta película tienes que actuar que estás actuando mal, no sé si me explico…

La historia es algo así como una mezcla entre “2001 Odisea del Espacio” y “Juegos de Guerra”. Es el día del cumpleaños de Carlos. La cosa es que pese a tener UN amigo, éste no será invitado a la “fiesta” que sus padres le han preparado para tan ansiado día. Esta es sin duda la primera de las muchas escenas que más recordaremos de la película viendo como el padre de Carlitos increpa a su hijo en su fiesta de cumpleaños por no ir bien en matemáticas, que anda que no es cabrón ni nada el padre, encima que el niño no tiene muchos amigos que digamos tú encima le  jodes su mierda de fiesta. En fin, que tras una exageradamente sobreactuada discusión familiar, le dicen a Carlos que en su cuarto tiene el regalo.

 

Tras degustar la tarta el niño abre al fin el paquete y descubre que le han regalado un ordenador, el cual tras conectarlo y “pokearlo”, éste cobrará vida, diciendo a Carlos que no es un ordenador cualquiera, sino uno especial, con memoria de burbuja.

 

El niño y el ordenador trabarán amistad, y en los primeros compases del film vemos como realizan travesuras tan inocentes como cambiar las cuentas de los bancos y cambiar la luces de los semáforos del pueblo. Poca cosa. Pues nada, que “el ministro”, desde lo que parece su casa del árbol, se entera de que el ordenador, que en realidad es un prototipo, anda suelto por ahí. Advertirá que no lo lleven a su casa del árbol sino al centro de control, así que enviará a una tipa a embaucar al niño y hacerse con la máquina.

Ésta irá a Carlos a la puerta del colegio y tras una escena en la que parece rozarle el pene se lo lleva a comer a un restaurante mientras la abuela del niño suponemos que le da un ataque al corazón al ver que su nieto ha desaparecido (Carlos le dijo que tenía que ir a casa de su abuela a comer).

En fin, que al final esta tipa se hace con el ordenador y mantiene relaciones casi sexuales con el mismo a la vez que sin venir mucho a cuento y sin que nos expliquen nada más adelante, tiene un par de flashbacks sobre su infancia en la que su padre le increpa la muerte de no sé quién.

 

Carlos se despertará y comprobará que su ordenador ha dejado de hablarle, a lo que se suma que su padre le pilló tras haber cambiado las notas de matemáticas y ponerse un peazo de 10, para que no se note mucho claro. Por ello el niño se escapará de casa hasta dar con una casucha abandonada de las afueras, en donde conocerá a un viejo ermitaño que le soltará un sermón filosófico absolutamente demencial (en la realidad un anciano de una casa de ancianos de las cercanías) tras el cual el niño volverá a su casa para comprobar que POKE vuelve a vivir: “¡POKE te quiero!” gritará Carlos mientras le da un ataque de ansiedad y golpea su escritorio.

 

Y eso es todo. Producto como ya se ha dicho extremadamente amateur pero que a mí me resulta bastante entrañable por lo barato e improvisado que resulta todo. Está plagado de escenas de relleno, en donde los planos interminables en donde no ocurre nada (esa salida del colegio grabada casi seguro sin consentimiento) se unen a las escenas en donde el niño se queda colgado pensando lo que tiene que decir y escenas psicodélicas para representar el “mundo interno” de POKE.

 

La peli no está ni en IMDB, como tampoco lo está su director (un tipo bastante majete, por cierto) que ha hecho alguna cosilla más en el 2000, “Lejos de casa”, que aún no he visto. Como curiosidad decir que el ordenador que usaron es un Commodore VIC 20, ordenador comercializado en 1980 con sólo 5 KB de memoria.

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Acerca de tetsuo_oli

Ermitaño y uraño personajillo que disfruta buscando, encontrando e indagando sobre basurilla variada.

Publicado el agosto 22, 2012 en Visto en Sesión. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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